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Mostrando entradas de julio, 2020

Aunque No Duramos, Recordaré Ese Silencio

Pudiste decirme que había alguien más. Me habría dolido, claro, pero habría sido mejor que... Lo que me hiciste. Habría sido mejor que la incertidumbre, que los sueños constantes que tenía contigo, en los cuales regresabas, en los que me elegías. Que el dolor que siento ahora, al darme cuenta de que no vas a regresar. Desde el principio te dije que podías hablar conmigo, ¿no? Te dije que contabas conmigo para todo, que te entendería, que era la persona que menos te iba a juzgar en este mundo, y aun así... Aun así preferiste la salida fácil, rápida, aquella en la que me dejabas esperando un mensaje que sabías jamás iba a llegar, aquella en la que me hablabas solo cuando estabas caliente y querías coger, aquella en la que una conversación profunda no figuraba. ¿Por qué no me dijiste? ¿Por qué no me llamaste, diciéndome que te habías enamorado de alguien más? ¿Por qué me dijiste que te gustaba todo de mí para tomar ese amor y largarte con él? ¿Cuál era el punto de enamorarme y dejarme? Fu...

El Invierno Dio Paso al Otoño

El sol bajaba lentamente, desapareciendo detrás de una montaña e iluminándolo todo por sus últimos segundos el día de hoy. Adrián se encontraba recostado en el capó de su coche, observando el día dar paso a la noche, y sintiendo una soledad a la que estaba ya acostumbrado. Sus brazos funcionaban como almohadas detrás de su cabeza, el frío del invierno golpeándolo conforme el calor del sol lo abandonaba. Cuando el sol desapareció por completo, Adrián no se levantó, simplemente observó el cielo oscuro mientras este se llenaba de estrellas; mientras su mente viajaba a hace seis meses. Bajo el mismo cielo, Adrián veía el sol desparecer tras las mismas montañas, su camiseta abandonada en el césped debido al calor veraniego. A su lado se encontraba una muchacha, cuyo cabello caía por sus hombros como un río negro, y cuyos ojos brillaban ámbar bajo los rayos del sol. "¿Crees que tú y yo seamos para siempre?" Pregunto ella, volviéndose a él, una vez que el sol había desaparecido. ...

La Percepción de la Masculinidad y Feminidad

Qué extraña la percepción de la masculinidad y la feminidad. ¿Cuándo fue que decidimos que algo era masculino y algo más era femenino? ¿Por qué nos toma tanto aceptar el cambio de estos conceptos tan ancestrales? Es bien sabido que en el pasado estos conceptos se utilizaban para justificar el machismo latente que existía—y tristemente, aún existe—en una sociedad dominada por hombres. Claro que las mujeres tenían que verse presentables, delgadas, depiladas; tenían que estar siempre arregladas, pero nada demasiado llamativo; tenían que verse provocativas, pero a la vez tímidas y delicadas, ¿no? Además de que su labor era cuidar de los hijos, además de proveerlos, y tenían que aspirar a ser madres, porque al parecer, ese era su lugar en el mundo. ¿Y los hombres? Bueno, entra la masculinidad tóxica y frágil, donde los hombres deben ser quienes sostienen la casa y proveen económicamente; quienes tiene todas las oportunidades en el mundo solo por el hecho de ser hombres; donde el mínimo esfu...

1240 Kilómetros

La distancia es bastante curiosa. Puede ser un reto, un inconveniente, una aventura... Puede serlo todo, pero en general, es... Confusa. ¿No me crees? Bueno, escucha lo que tengo que decirte. Han sido dos ocasiones en las que mi corazón se ha visto comprometido por la distancia, déjame te cuento de la primera vez. Era un simple día de verano y mis labios acababan de ser besados por primera vez, por un muchacho cuyo corazón estaba enteramente en mis manos. Recuerdo que estábamos parados afuera de su casa, y se acercó a mí... Ni siquiera me tuvo que preguntar nada, cerrando la distancia entre nosotros, me empujó hacia la pared y unió sus labios con los míos. En mi mente, esto era lo que había deseado tanto tiempo, sentir labios de alguien a quien realmente quisiera besar... Sin embargo, mi corazón difería, y fue tras ese beso que me di cuenta de que las cosas entre él y yo no iban a funcionar. Días después, bajo las estrellas, dentro de mi carro, me preguntó qué iba a ser de nosotros aho...

El Concepto del "Me Gustas"

A como yo lo veo, son cuatro etapas diferentes, cuatro niveles, si quieres decirlo de otra manera. Me atraes. Me gustas. Te quiero. Te amo. Es obvio que hay mil formas de mostrar afecto fuera de estas, como decir "te adoro" o "te aprecio." Existe el "me interesas" el "me llamas la atención." Sin embargo, considero que generalizándolo, existen esas cuatro etapas. Quisiera centrarme específicamente en la segunda, en el "me gustas," porque considero que es la etapa más curiosa de todas. Esto porque la atracción se puede dar casi al instante, te puede atraer una sonrisa, te pueden atraer un par de ojos, te puede atraer una voz, una risa, un torso, un rostro, pero, ¿te gustan? La atracción es más veloz, fugaz, y al pasar al "me gustas" no desaparece, así que, ¿cómo se llega a ese "me gustas"? Considero que gustar de alguien es tan curioso, ¿nunca lo has pensado? Ver a alguien y querer decirle "oye, me gustas." ¿...

Hasta la Médula

Nací en una familia católica. Me crie entre oraciones, yendo a catecismo, visitando la iglesia domingo tras domingo, con la viva imagen de Jesús, y de un Dios que con todo podía. Conforme fui creciendo, mis lazos con la iglesia se debilitaban, segregándome del mundo que, innegablemente, siempre me iba a rodear. Escuchaba día tras día a mi madre decir "que Dios te bendiga," a mi abuela diciendo "si Dios quiere" cuando me despedía de ella, su nombre era una letanía repetida por todos. Algo que nunca aprendí a hacer, las palabras "con el favor de Dios," en un punto, dejaron de sentirse genuinas al salir de mis labios, dejaron de sentirse mías. Pero no había escapatoria, porque mi hermana creció en este mundo también, y me tocaba acompañarla a catecismo, ir a misa con ella, a veces obligado por mis padres, porque en las misas nunca me siento seguro. Al final, encontré cierto balance, cierta paz. En el momento en que dejé de creer en la iglesia, algo cambió den...

Quédate

Es un conjunto de cosas, si te digo la verdad. La forma en que empezó... No sé, no podría explicarlo, no he sido capaz de localizar el momento exacto en que noté que mi corazón se derretía al estar cerca de ti. Quizá fue la primera vez en que tu hombro chocó con el mío, accidentalmente. O no sé, la manera en que tu rodilla golpeaba lentamente la mía cuando te sentabas junto a mí en clase. Tal vez fue una de las ocasiones en que negué chocar las manos contigo y me tomaste de la muñeca para hacerlo contra mi voluntad. No lo sé, son puras conjeturas, nada concreto. Pero estoy seguro de que no te quiero dejar ir fácilmente. Estoy recostado en mi cama, masajeando inconscientemente mi muñeca, en el lugar exacto en que me tocaste esta mañana. Mi mente no puede evitar viajar a tu rostro, a tu sonrisa, a la forma en que no sonríes en las fotos cuando estás con tus amigos, pero estando solo te salen las sonrisas más naturales. Tu sonrisa causa una risa tonta en mí, y me harto de hacer nada, me h...