La Percepción de la Masculinidad y Feminidad
Qué extraña la percepción de la masculinidad y la feminidad. ¿Cuándo fue que decidimos que algo era masculino y algo más era femenino? ¿Por qué nos toma tanto aceptar el cambio de estos conceptos tan ancestrales?
Es bien sabido que en el pasado estos conceptos se utilizaban para justificar el machismo latente que existía—y tristemente, aún existe—en una sociedad dominada por hombres. Claro que las mujeres tenían que verse presentables, delgadas, depiladas; tenían que estar siempre arregladas, pero nada demasiado llamativo; tenían que verse provocativas, pero a la vez tímidas y delicadas, ¿no? Además de que su labor era cuidar de los hijos, además de proveerlos, y tenían que aspirar a ser madres, porque al parecer, ese era su lugar en el mundo.
¿Y los hombres? Bueno, entra la masculinidad tóxica y frágil, donde los hombres deben ser quienes sostienen la casa y proveen económicamente; quienes tiene todas las oportunidades en el mundo solo por el hecho de ser hombres; donde el mínimo esfuerzo se les es alabado. Ah, pero, claro, deben hacer esto sin hablar de sus emociones—o Dios no quiera, tener emociones—sin llorar, sin mostrarse débiles, sin permitirse sentir, sin halagar a otros hombres.
Masculinidad y feminidad, en serio que, qué maldita flojera.
Y es que mientras más lo piensa uno, lo más inútiles que se ven esos conceptos, ¿quién declaró que las mujeres eran inferiores a los hombres? Oh, claro, los hombres.
Bueno, entonces, ¿quién declaró que los hombres no podían llorar o mostrar emociones, ni permitirse sentirlas? Oh, claro, claro, los hombres de nuevo.
Está bien, pues, entonces, ¿quién dijo que las mujeres deben verse, vestirse, actuar de cierta forma y los hombres de otra? Parte de mí quiere decir que la sociedad y otra parte de mí quiere decir que los hombres...
Y en su gran mayoría son los hombres de la sociedad actual—hombres tradicionales, anclados a sus tradiciones arcaicas—quienes siguen perpetuando estos mitos de lo que es considerado masculino y femenino, ¿y a quién le sirve eso?
Realmente, ¿a quién le sirve eso? ¿A quién beneficia?
En toda, completa, y absoluta honestidad, ¿en qué demonios ayuda a alguien—a quien sea—sostener esta construcción social tan chapada a la antigua?
No soy mujer, pero, ¿qué cosas conozco les han dicho a las mujeres para mantener esta ilusión de feminidad y lo que representa en ellas?
"No te vistas así, pareces niño, ponte algo más acorde a ti," ¿por ponerse una camisa de botones?
"Tu trabajo es cuidar a tu marido, y a tus hijos," ¿y qué hay de sus sueños? ¿Lo que ella quiere? Bueno, venga, ¿y qué si ni siquiera quiere tener un marido?
"Qué histérica eres, cálmate," ¿por llorar? Literalmente, ¿por llorar, y además tener razones válidas para hacerlo?
"Has de estar en tus días," primero que nada, ¿qué te importa? Y segundo que nada, ¿detente? ¿Basta? Nadie te dice nada a ti cuando te enojas y golpeas la pared—o sea, a la cara, nos burlamos a tus espaldas. Una mujer no tiene que estar en sus días para estar harta de ti.
"Ese color es muy de niño, busca otro," señora, es azul, niño mi hermano, eso qué.
"Ponte una falda o un vestido, nada de pantalones," ni que se sintieran todas cómodas en faldas. ¿Por qué no dejamos que se ponga lo que guste ponerse, mejor?
Y una, y otra, y otra vez. Estos estigmas de lo que la feminidad es y cómo debe manifestarse afectan a todas las niñas pequeñas, y al crecer van a—claramente—intentar deconstruir todo lo que crecieron aprendiendo. ¿Qué mujer en la actualidad quisiera siquiera imaginarse como una persona inferior a la raza entera de hombres?
¿Quién demonios quiere seguir un montón de reglas sin sentido?
Pero vamos ahora a las cosas que les dicen a los hombres, veamos.
"No llores, sé un machito," ay, tío, déjeme llorar, qué flojera usted, llora también, pues.
"No muevas mucho las manos, van a decirte amanerado," ¿sí me dejas expresarme como me salga expresarme? Qué necesidad de quererme cambiar.
"Habla más alto, no te escucho, pareces niña," dicho, obviamente, como un insulto, para que desde pequeños aprendamos a ver a las niñas como personas inferiores.
"Juega con los carritos, deja esa muñeca," ¿y yo pa'qué quiero un carrito? Tengo cinco años, déjeme jugar lo que se me dé la gana.
"Los hombres no sufren, ya cálmate," acabo de golpearme el dedo meñique del dedo con la esquina de mi cama y la neta que me dolió, pégate tú a ver si no te duele.
"¿Por qué te juntas con las niñas? Juega con los niños," fíjate que no me da la gana, me caen mejor ellas que ellos.
"No pidas ayuda, tú puedes solo," no, no puedo, alguien ayúdeme. No es tan difícil, realmente, solo otros pocos hombres te verán como inferior si pides ayuda y ellos son el verdadero problema.
Y una, y otra, y otra vez, y es que tengo que repetir, ¿quién se beneficia de todo esto? ¿Quién sale ganando?
Absolutamente nadie.
¿Qué demonios ganarían? ¿Y quién ganaría de esto? ¿Tienes una respuesta certera y real de esto? ¿Argumentos válidos que justifiquen la necesidad de masculinidad y feminidad tradicional en la sociedad actual?
Lo único que hacen estos conceptos arcaicos es limitar a los niños y jóvenes de que exploren completamente lo que el mundo les ofrece. No los dejan explorar todas las posibilidades por culpa de una sociedad regida por estupideces.
¿Y qué si una chica quiere utilizar esmóquines? ¿Y qué si un chico quiere utilizar faldas? ¿Y qué si una chica quiere raparse? ¿Y qué si un chico quiere tener el cabello largo? ¿Y qué si una chica quiere utilizar camisas y un chico quiere utilizar blusas? ¿A quién afecta que un chico vaya con vestido? ¿A quién afecta que una chica vaya sin depilar? ¿Por qué no podría un niño pintarse las uñas? ¿Por qué una niña siempre tendría que tenerlas arregladas? ¿Por qué un chico no podría maquillarse? ¿Por qué una chica no puede andar siempre sin maquillar? ¿Por qué los aretes en niños incomodan tanto? ¿Por qué las niñas sin orificios en las orejas son vistas mal? ¿Por qué un chico siempre tiene que tener cuerpo de atleta y una chica cintura de reloj de arena? ¿A quién afectan los cuerpo fuera de lo tradicional?
Qué maldito cansancio tener que estar siempre limitándose por culpa de malditos conceptos añejos que la maldita sociedad actual no quiere dejar ir, ¿por qué? En nada les beneficia odiar las maneras de expresión de alguien.
Ah, ya.
Claro.
Porque siempre entra en duda la sexualidad, ¿no? Claro, los chicos no pueden hacer cosas tradicionalmente femeninas porque los tachan de homosexuales, en el mismo caso de las mujeres que se muestran tradicionalmente masculinas son tachadas de lesbianas, y ahí ya entra la religión, y entrando la religión, más precisamente la iglesia... En fin.
Pero no, porque de no ser por la masculinidad frágil, los chicos heterosexuales podrían andar felices experimentando con aquellas cosas—repito—tradicionalmente femeninas, sin que entrara en duda su sexualidad, pero al parecer ningún adulto está listo para esa conversación.
Y sí, es verdad que las mujeres tienen un poco más de libertad a la hora de explorar aquellas cosas tradicionalmente masculinas. Esto se debe—yo considero—a que lo masculino, al ser casi ley; al ser lo más común, no es tan mal visto que todas las personas quieran adaptarse a ello. Además de que las mujeres son las primeras revolucionarias, siempre listar para derrocar toda construcción ridícula.
Quizá un día el concepto entero de masculinidad y feminidad se puedan ir al caño completamente, y así los chicos no tendrían tanto miedo de mostrarse débiles, tristes, emocionales, o de llorar, o de sentir. Quizá un día las chicas puedan enojarse y explotar sin que las tachen de histéricas o de que están en sus días, permitirse sentir sin ser juzgadas, de existir sin terror.
Quizá.
Crecí en un hogar algo alejado de estos conceptos, ya que mi papá siempre ha sido bastante afectuoso, y mi mamá puede llegar a ser bastante dura. Mis padres no son lo que se considera—basándonos en estos conceptos—tradicionales. Y aún así, mantienen esta idea de lo que es tradicional y lo que deben y no deben hacer o usar o decir los hombres y las mujeres.
Poco a poco están deconstruyéndolo—digo, teniéndome a mí como hijo, han ido deconstruyendo y construyendo muchas ideas viejas que tenían en nuevas y mejores versiones—y permitiéndonos explorar y estar en contacto con los lados masculinos y femeninos de nuestra persona.
Porque hoy en día, todos tenemos un lado masculino y femenino—que por culpa de masculinidad frágil o fuerzas exteriores nos neguemos a estar en contacto con un lado o el otro es otro asunto—y hasta que estos conceptos pasen al viejo mundo, tal vez lo mejor es saber estar en contacto con ambas partes de nosotros, sin miedo.
Pero bueno, en conclusión, qué flojera seguir rigiéndonos con todo eso, ¿no? Y qué feliz me pone ver a chicas en trajes, viviendo como aman vivir, o a chicos en faldas, derrocando un sistema que ya necesita caerse completamente.
Qué feliz me pongo cuando una persona deja de tener miedo de explorar esas partes válidas de su persona y que haya tanta gente apoyándoles. Aquí estamos, aquellos que te apoyamos a que hagas de tu vida lo que gustas.
Es tu vida, y pues, nadie se beneficia de que te limites. Date vuelo, date cuerda, desátate. Si necesitas una señal, tú hazlo, aquí está, y destruye estos conceptos en el proceso.
Escrito en Julio 19, 2020
Este análisis sobre la percepción de estos conceptos, me ha encantado. Son vistos desde un punto realista y totalmente presente, que definitivamente la mayoría de los adultos de hoy no están listos para conversar; puedo decir que es comprensible que muchos de ellos tengan estas ideas tan internas en ellos, porque crecieron con eso por parte de la sociedad y bueno, sus familias, sin embargo es tan positivo de ver cuando muchos de estos adultos se abren paso a aprender y entender más sobre esto.
ResponderEliminarEspero con todo mi ser que las personas comiencen, así como mencionas: a conectarse más con estos lados si así lo desean, es decir, que si se conectan con ello, sea con total libertad y sin temor.
¡Hola! Muchas gracias por tu comentario, y es verdad, muchos adultos encuentran complicado conversar de esto y ver más allá de lo que consideran "normal." De igual forma sueño el día en que puedan abandonar estas ideas de una vez y por todas.
Eliminar¡Yo igual! Quisiera que dejáramos de tener miedo de conectar con todas las partes de nosotros mismos.