El Concepto del "Me Gustas"

A como yo lo veo, son cuatro etapas diferentes, cuatro niveles, si quieres decirlo de otra manera.
Me atraes.
Me gustas.
Te quiero.
Te amo.
Es obvio que hay mil formas de mostrar afecto fuera de estas, como decir "te adoro" o "te aprecio." Existe el "me interesas" el "me llamas la atención." Sin embargo, considero que generalizándolo, existen esas cuatro etapas.
Quisiera centrarme específicamente en la segunda, en el "me gustas," porque considero que es la etapa más curiosa de todas. Esto porque la atracción se puede dar casi al instante, te puede atraer una sonrisa, te pueden atraer un par de ojos, te puede atraer una voz, una risa, un torso, un rostro, pero, ¿te gustan? La atracción es más veloz, fugaz, y al pasar al "me gustas" no desaparece, así que, ¿cómo se llega a ese "me gustas"?
Considero que gustar de alguien es tan curioso, ¿nunca lo has pensado? Ver a alguien y querer decirle "oye, me gustas." ¿Has pensado en esas palabras? ¿Cómo suenan cuando abandonan tus labios? ¿El significado detrás de ellas?
No es lo mismo decir "me gusta comer pastel" o "me gusta comprar ropa" a decir "me gusta Josué" o "me gusta Beatriz" o "me gusta Andrés" o "me gusta Samantha," pero, ¿no es la misma? Las palabras son exactamente las mismas, y lo único que cambia es eso que te gusta, y aun así, tú y yo sabemos que no transmiten el mismo mensaje.
¿Por qué? Porque se siente diferente, por la forma en que tu corazón envuelve las palabras y las suelta; así que, ¿cómo llegamos a ese gusto? ¿Cuándo es que la atracción se convirtió en gusto? He considerado que una persona no puede gustarme si nunca he hablado con susodicha persona, ya que, ¿cómo va a gustarme alguien que no conozco? Y he ahí ese factor.
Pienso que para que una persona te llegue a gustar, tienes que conocerle, saber qué le gusta, saber qué ama hacer, conocer la forma en que reacciona a cierta cosas, lo que le apasiona, lo que odia, las cosas que le dan risa y las que le hacen llorar, ¿no? Una vez que conoces esas cosas, una vez que las entiendes, una vez que llegan a tu corazón y se quedan ahí, creo, es cuando alguien realmente puede gustarte. Claro que las emociones de todos funcionan de maneras diferentes.
Y aún medio entendiendo los pasos para que pueda llegar a gustarte alguien, el término se me sigue haciendo tan ajeno, tan extravagante, tan insólito.
Toda palabra pierde sentido si la repites muchas veces, ¿no? Dices lavadora diez veces y de la nada el concepto de lavadora se desfigura completamente; entonces, me gustas. Me gustas, me gustas, me gustas, me gustas, me gustas, me gustas, me gustas... ¿Qué significa eso? Me gustas, me gustas, me gustas, pero, ¿por qué?
Es tan extraño cuando escucho "¿te gusta él?" Bueno, es que, diablos, no tengo idea, quizá sí, quizá me atrae, quizá solo me interesa conocerlo, ¿por qué te importa si me gusta o no? ¿Te gusta a ti? ¿Por qué hay tanto miedo para expresar que te gusta una persona?
El hecho de que una persona pueda gustarle a dos personas por razones completamente distintas también hace que me dé cuenta de lo increíblemente abstracto que es este concepto, de lo ambiguo que es el gusto, porque para gustos, colores, ¿no?
¿Cuántas veces no he querido gritarle a alguien "conóceme, quiero que me conozcas, quiero que hables conmigo, quiero gustarte, maldita sea, date cuenta de todo lo que soy"?
Y creo que es entonces cuando caigo en cuenta de esa última pequeña conexión, de ese último concepto que se escapaba de mi mente.
El gustar de alguien es un puente incompleto, ¿no? Alguien te atrae, en un principio—claro, si es que eres una persona que siente atracción—y después comienzas a conocer a esta persona. Y ahí es donde entra ese pasito al gusto, conocer a alguien y que te guste su forma de ser, su forma de existir, y llega ese punto en el que dices "diablos, me gustas," porque es casi una maldición, ¿no? Demonios, me gustas, ahora tienes el poder de romperme el corazón, ¿cierto? Diablos, me gustas, ahora vas a empezar a hacerme daño sin darte cuenta, ¿verdad?
No siempre es así, claro, una mala experiencia no es la regla, jamás, pero pasa, ¿sí o no? Todos sabemos que sí, anda, niégalo y todos te tildarán como una persona que miente. Retomando el tema, sucede ese "diablos, me gustas," ¿y ahora qué? Estamos en este limbo, en este segundo escalón para llegar al "te quiero", pero, nadie quiere llegar en soledad al tercer escalón—y sí, claro, habremos valientes (o estúpidos) que nos aventuramos al tercer escalón por nuestra cuenta y... No termina bien—así que es aquí donde entra esa pieza faltante.
El "me gustas" es un puente incompleto porque a mitad de camino, esa persona que te gusta tiene que gustar de ti, ¿no? Es lo ideal, cuando al fin te aventuras a musitar las palabras, lo haces con la esperanza ciega de que la otra persona te diga "tú también me gustas," y es aquí donde el puente se completa, y te das cuenta de que el momento en que esta persona y tú estén juntos es realmente posible ahora.
Pero si no sucede, si esa persona no gusta de ti, si las palabras nunca llegan, ¿entonces qué? Por esto el segundo escalón es importante, porque aquí es donde tu corazón puede romperse un poco sin que se destruya en su entereza, al sentir el rechazo. O de lo contrario, comenzar a crecer con otro corazón.
Quizá me tomó deconstruir el concepto entero del "me gustas" para entender de dónde viene, pero siento que es un nivel creado con el solo propósito de no brincar al "te quiero" y arriesgarte a que te rompan el corazón. Decir "me gustas" es como pedir permiso, existe ahí solo para saber si vale la pena continuar o no, fue creado para servir de puente, y es todo; porque, una vez que existe esa reciprocidad sin duda, el me gustas queda de segundo lado, en la mayoría de casos.
Tras un "me gustas" recíproco, la cosa empieza a moverse al "te quiero," y eso es todo lo que el "me gustas" es. Un puente fugaz, un momento efímero entre el "me atraes" y el "te quiero."
Decir "me gustas" es pararte al borde de un precipicio, esperando que te contesten eso que te hará lanzarte, sabiendo que te van a atrapar; o eso que te hará dar media vuelta porque no valió la pena.
Por eso considero tan extraño decir "me gustas," quizá, pero entiendo su importancia en esta escala del amor; sin esas palabras, muchas serían las personas que se lanzarían al vacío, o que cruzarían un puente incompleto. Muchos serían los corazones rotos tratando de pegar sus fragmentos, ¿no?

Escrito en Julio 11, 2020

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