Una Historia Medieval
A la cabeza de la enorme mesa de caoba se encontraba el rey, su corona ligeramente torcida y su aspecto descuidado tras noches sin descansar propiamente. Sin embargo, los caballeros de confianza degustaban su cena sin prestar atención al demacrado dirigente del reino, felices por finalmente haber terminado su misión, sabiendo que un gran descanso se avecinaba. Altair se encontraba cansado, sabía que no pertenecía aquí, y apenas era capaz de levantar los utensilios a su boca para llenar su estómago hambriento. En su mente se repetía el momento en que el dragón se había presentado frente a él, rojo como un atardecer de verano, y la manera en que se habían observado entre sí. Altair había aceptado ayudar a los caballeros del reino a dar caza al dragón, como muchos otros en el reino hicieron, pero jamás pensó que llegaría a verse cara a cara con él. A final de cuentas, era un simple hombre, viviendo solo en una choza a los límites de la ciudad. En su mente, Altair veía cómo había estado a ...