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Mostrando entradas de agosto, 2020

Una Historia Medieval

A la cabeza de la enorme mesa de caoba se encontraba el rey, su corona ligeramente torcida y su aspecto descuidado tras noches sin descansar propiamente. Sin embargo, los caballeros de confianza degustaban su cena sin prestar atención al demacrado dirigente del reino, felices por finalmente haber terminado su misión, sabiendo que un gran descanso se avecinaba. Altair se encontraba cansado, sabía que no pertenecía aquí, y apenas era capaz de levantar los utensilios a su boca para llenar su estómago hambriento. En su mente se repetía el momento en que el dragón se había presentado frente a él, rojo como un atardecer de verano, y la manera en que se habían observado entre sí. Altair había aceptado ayudar a los caballeros del reino a dar caza al dragón, como muchos otros en el reino hicieron, pero jamás pensó que llegaría a verse cara a cara con él. A final de cuentas, era un simple hombre, viviendo solo en una choza a los límites de la ciudad. En su mente, Altair veía cómo había estado a ...

No Quería Ser Tuyo, Pero Lo Soy

Leo tus mensajes una y otra vez, pensando que quizá hoy es el día en que dejan de doler. Tal vez hoy será el día en que puedo leerlos y sonreír recordando lo que fuimos, sin que me duela lo que pudimos llegar a ser. Abro los mensajes que tengo archivados, donde todas nuestras conversaciones se encuentran, y me pongo a leer los del día en que me dijiste que te gustaba. Si tus mensajes de texto estuvieran en una hoja de papel, esta se encontraría desgastada tras la cantidad de veces que la he abierto. Tras la cantidad de veces que he leído tus palabras y recordado cómo me sentí cuando las leí por primera vez. Tras la cantidad de lágrimas que han caído en ellas y la cantidad de sollozos ahogados que han soportado. Pero solo son palabras en un teléfono, solo son mensajes de textos en los que me dices que me quieres, en los que me cuentas cómo te fue en la escuela, en los que me narras tus sueños más extravagantes y donde te ríes de los míos. Solo son mensajes de texto que recorren mi cora...

Te Escribo Sentado Bajo las Estrellas

Cuando llegaste a mi vida, traías dos grandes bolsas contigo, en una guardabas tu ropa y esos medicamentos que te ayudaban a dormir. En la otra estaban todos tus arrepentimientos, los pecados que habías cometido y el dolor que habías intentado dejar a tus espaldas. Al principio, no me dejaste ver la segunda bolsa. Te encontré fuera de mi casa antes de que llegaran mis padres, y yo entraba despreocupado de la vida cuando me hablaste y me dijiste: "Oye, ¿no me recuerdas?" Y al mirarte, supe quién eras, vagamente. Eras un recuerdo borroso de mi infancia, eras una foto acumulando polvo en alguna parte de mi hogar, eras un juego de las escondidas y tantos deportes sin reglas. "Sí, sí, claro, vaya, ¿cuánto tiempo ha pasado? ¿10 años ya?" Te pregunté, y aunque luego me enteré de que tenías una pésima memoria, contestaste: "Tenía, ¿qué serían? 8 años cuando me fui, y tengo 19, así que, 11 años, más o menos." Sonreí mientras te dejaba entrar, mis papás llegarían e...