Entradas

Mostrando entradas de junio, 2020

Un Lienzo de Mis Emociones Disparatadas

Poco a poco, has ido saliendo de mi mente. Te empujo con delicadeza porque quiero dejar de pensar en ti, y día tras días siento cómo ese hilo tan mágico que nos ataba se va deshaciendo. Me levanto de la cama y coloco un lienzo frente a mí, haciendo trazos aleatorios para desahogarme. Creo que todo empezó con un poco de distanciamiento, si no me equivoco. Me fui alejando de ti cuando sentí cómo te alejabas de mí. De repente, tu rostro no era lo primero que mi mente conjuraba al despertar, sino quizá la segunda cosa en la que pensaba, y yo sabía que era porque me estabas perdiendo. "¿Todavía me quieres como dijiste que me querías?" Te pregunté un día, y pude ver una sombra de duda recorrer tu rostro, desapareciendo tan rápido como apareció. "¿A qué te refieres, amor?" Me contestaste, y me fue imposible pasar por alto la forma en que me decías amor, después de tanto tiempo sin escuchar esas palabras. ¿Tenías miedo de que te dejara, acaso? "O sea..." Te con...

No Me Culpes por Querer Más

No, no, simplemente... No, ¿sabes? No puedes culparme por querer más, ¿puedes? No, no. ¿Estás viendo la forma en que actúas? ¿La manera en que me dejas esperando? ¿Las palabras que te niegas a decir? ¿Las emociones que rechazas sentir? Cuando todo esto comenzó, cuando te conocí en aquel puente donde nuestros amigos aman juntarse, me hiciste una promesa. Estábamos solos, ¿recuerdas? Parados frente a la luna, y ella es mi testigo, ella está de mi lado; la luna te vio cuando te acercaste a mí, vio tus labios a centímetros de los míos. "Me gustas, pero no te conozco," fueron tus palabras, y sé que la luna te escuchó. "No me digas eso," te pedí. "Porque si me lo dices, y lo dices en serio, no me va a quedar de otra que creerte." Te reíste, una carcajada que resonó hacia ambos lados en un puente vacío, mientras el agua corría bajo nosotros y las estrellas vigilaban tus movimientos. "Créetelo, guapo," me dijiste, y sonreí. Te creí, porque tus palabr...

Romper un Corazón con Delicadeza

A seis meses de conocernos, en alguna parte muy dentro de mi corazón, sabía que te amaba, y negaba admitirlo. Por eso, al pasar esos seis meses, tu pregunta me tomó desprevenido. "Dime cómo hacer para romper tu corazón con delicadeza." Más aún porque ni siquiera la formulaste como una pregunta, e independientemente de eso, me quedé sin palabras. No supe qué contestar en ese momento, e intentaste cambiar de tema. Lamentablemente, no podía dejar que te salieras con la tuya tan fácilmente. "¿A qué te refieres con romper mi corazón con delicadeza?" Pensé que te quedarías sin palabras, pero ese jamás fue tu estilo. Siempre estabas listo con algo que decir, siempre con una respuesta a la mano. "Es solo que..."  Pero sí que dudaste decirme el por qué de tu pregunta. "Lo que pasa es," comenzaste, "que una pregunta muy aleatoria llegó a mi cabeza de repente, y decidí hacértela." Al principio dudé que esa haya sido la razón, realmente, pero te ...

Historias de Un Corazón Defectuoso

Creía que mi corazón estaba defectuoso, que tenía un error y que por eso pasaba... Bueno, lo que pasaba. No te diré directamente cuál es el que yo creía un error en mi corazón, mejor déjame contarte una historia, ¿sí? O varias, mejor, ¿quisieras escucharlas? Espero que sí. Y, tal vez, por tu cuenta notes el defecto. Te presento Las Historias de Un Corazón Defectuoso. Mi primer recuerdo sucedió en una fiesta, tras una mirada compartida. Lo vi, recargado contra la pared, y decidí que debía acercarme, que debía hablarle. Mi cerebro reaccionó antes de pensar en lo que hacía, y obligó a mis piernas a moverse antes de siquiera pensar qué es lo que estaba haciendo. Pronto, me encontraba parado junto a él, y mis labios formaron la palabra– "Hola," y se volvió. Su mirada se encontró con la mía, de nuevo, y pude ver una sonrisa queriendo formarse en la comisura de sus labios, ¿o acaso estaba imaginándomelo? No, no creo, iba a sonreír, pero se detuvo, eso es. "Hola," respond...

Mariposas en el Estómago

Empecé a odiar a las mariposas en mi estómago. Y sí, lo digo en el sentido figurado, no, no hay mariposas flotando dentro de mí, seguro morirían si ese fuera el caso. Pero poco a poco, enamoramiento tras enamoramiento, corazón roto tras corazón roto, empecé a odiar cuando se aparecían. El momento en que empezaba a sentirlas, deseaba esconderme, correr, distanciarme... Y no lo hacía. Todo comenzó con Raúl, el primer muchacho de quien me enamoré, aun sabiendo que jamás me amaría de regreso. Cada toque suyo que sentía en el hombro, cada roce de sus manos con las mías, cada mirada, cada sonrisa, las mariposas llegaban sin invitación y me hacían flotar en soledad. Un día, frente a frente con Raúl, pensé ver en sus ojos un deseo, o quizá curiosidad. Me engañé a mí mismo pensando que quería besarme y desde las agallas de la ingenuidad, me lancé... Mi corazón se partió una sola vez cuando me esquivó, y una segunda cuando me empujó. Luego llegó Sergio, con quien la conversación fluía con simple...