Romper un Corazón con Delicadeza

A seis meses de conocernos, en alguna parte muy dentro de mi corazón, sabía que te amaba, y negaba admitirlo. Por eso, al pasar esos seis meses, tu pregunta me tomó desprevenido.
"Dime cómo hacer para romper tu corazón con delicadeza."
Más aún porque ni siquiera la formulaste como una pregunta, e independientemente de eso, me quedé sin palabras.
No supe qué contestar en ese momento, e intentaste cambiar de tema. Lamentablemente, no podía dejar que te salieras con la tuya tan fácilmente.
"¿A qué te refieres con romper mi corazón con delicadeza?"
Pensé que te quedarías sin palabras, pero ese jamás fue tu estilo. Siempre estabas listo con algo que decir, siempre con una respuesta a la mano.
"Es solo que..." Pero sí que dudaste decirme el por qué de tu pregunta. "Lo que pasa es," comenzaste, "que una pregunta muy aleatoria llegó a mi cabeza de repente, y decidí hacértela." Al principio dudé que esa haya sido la razón, realmente, pero te seguí el juego.
"Bueno... Si quieres romper mi corazón con delicadeza..." No es una respuesta que tuviera preparada de antemano. No era algo que ya hubiera pensado antes, no tenía palabras para externarlo, así que las busqué. "Tienes que entender, primero que nada, que mi corazón es frágil, y que puede romperse con facilidad." La manera en que asentiste me hizo entender que prestabas atención. Te sonreí, y me regalaste una sonrisa de regreso. "Si quieres romperlo con delicadeza, no lo maltrates, no le mientas..." Quería decirte que si le mentías, lo que pasaba, es que no entendía que le estabas mintiendo. Mi corazón no distingue una mentira de una verdad, y te iba a creer si le decías que lo amas. "Si quieres romperlo con delicadeza, mírame a los ojos cuando quieras hacerlo. Y explícame la razón detrás de la fractura que piensas causar." No sé en qué momento dejé de verte, de notar tu presencia junto a mí. En un punto, estaba tan sumergido en mí mismo, en esta respuesta, que el resto de cosas desapareció. "Si quieres romperlo con delicadeza, no me des un beso si te vas a ir, no te quedes más tiempo del que piensas quedarte. Si piensas romperlo con delicadeza, no me tengas a tu lado por compasión, no me des alas y luego me las cortes... Si quieres romperme el corazón con delicadeza, sé directo, sé certero, sé real... Porque mi corazón es frágil, pero yo no, y puedo soportarlo..." Sé que el cielo se había tornado oscuro, y que mi boca no podía ya detenerse. Seis meses de conocerte, y siempre tuve miedo de hablar de más, de mostrar de más, y aquí estaba, desnudando mi alma por culpa de una simple pregunta. Y estaba a punto de terminar de hablar, porque una pregunta había nacido en mi mente. ¿Por qué estabas pensando en romperme el corazón? "Si vas a romperme el corazón, hazlo ya, porque en este momento no tardará mucho en recuperarse."
Terminé, y exhalé.
Quizá había arruinado todo en este momento, pensé que no volverías a hablarme después de todas las palabras que escupí. Pero no, me demostraste que me equivocaba, besándome en ese preciso momento.
'No me des un beso si te vas a ir.'
Pasaron los meses, y me trataste como siempre deseé que me trataran, me diste rosas una vez, y te dije que las rosas no eran mi estilo. Al día siguiente, llegaste con un girasol que aún vive junto a mi ventana. Me regalaste una pulsera con tus iniciales, idéntica en casi todo a la que rodeaba tu muñeca, distinta solo en las letras enmarcadas en la misma. Me regalaste besos a escondidas, me regalaste momentos mágicos, cenas en lugares increíbles, desayunos a la cama, y en cuanto terminábamos de comer, nos escondíamos bajo las sábanas.
Tú y yo.
Pasaron otros seis meses desde esa pregunta, luego un año, y un año y medio, y ya hacían dos años que nos conocíamos.
Conocí tanto de ti, en ese entonces, como escribías poemas que te daba miedo mostrarle al mundo, tu miedo irracional por las jirafas aunque jamás habías visto una, tu amor por la lasagna y tu odio por el spaghetti, las canciones que amabas, las canciones que me dedicabas.
Todavía admiro el tatuaje de tu canción favorita, en el interior de mi brazo derecho, 'give me your two lips...', y pienso en cómo encajaba perfectamente con tu brazo, '...and maybe I'll shut up.'
'Dame tus labios y quizá me callaré.'
A seis meses de conocernos, me hiciste una pregunta que me dejó desconcertado... Pero que fue muy inteligente en su momento. Odio que jamás te lo pregunté de vuelta, y no supe cómo romper tu corazón con delicadeza.
Me tratabas de maravilla, y eras todo lo que deseaba. Pero, de alguna manera, mi corazón dejó de sentir todo lo que adoraba sentir; e hice todo lo que no quería que me hicieras. Egoísta, te mantuve a mi lado, no fui claro, ni certero, ni real. Al final, destrocé tu corazón en mil pedazos y sé que no lo hice con delicadeza.
Al final, te di un beso porque sabía que no volvería a probar tus labios.
Te adoraba, pero tenía que dejarte ir, y no supe cómo hacerlo.
Ha pasado tanto tiempo desde que te dejé ir; espero que tu corazón esté completo una vez más, porque fue injusto que el mío se quedara casi intacto tras decirte adiós.
Hoy, me acordé de ti.
Porque encontré a alguien más, con quien quizá algo pueda darse... Pero no estoy seguro, no lo conozco lo suficiente tampoco. Tenía un mundo contigo, pero ya no era el mundo que mi corazón quería, y me duele aunque sé que hice lo correcto, de la manera más incorrecta posible.
Estoy sentado junto a él, y su mano recorre su cabello, como lo hace cada vez que va a tomar coraje para rozar mi mano.
Su mano se detiene cerca de la mía, y decido tomar el coraje yo para unirlas.
La pregunta abandona mis labios antes de poder detenerla, porque Dios sabe que no voy a cometer el mismo error dos veces.
"Dime cómo hacer para romper tu corazón con delicadeza."
Una pequeña sonrisa empieza a aflorar en mis labios, porque, como tú, ni siquiera me molesté en formularla como una pregunta.

Escrita en Febrero 15, 2020

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