Te Veo

// Advertencia de Contenido: Suicidio //

Te veo en lugares en los cuales jamás estuvimos juntos, porque me narrabas lo especiales que eran para ti, y lo mucho que querías llevarme a ellos.
Te veo en la casa de reciclaje donde trabajaste por unos meses antes de aburrirte, donde me contaste lo mucho que te divertiste, y lo importantes que algunas personas de ahí se habían vuelto para ti.
Te veo en el parque más importante de la ciudad, porque me dijiste cierto día que salías a caminar con tu perrito semanalmente ahí, y que disfrutabas sentir el calor en tu piel, el viento volándote el cabello, y la soledad.
Te veo en las salas de los cines, sentado en la fila más elevada de todas, ligeramente a la izquierda, riéndote, gritando, o llorando más alto de lo que está permitido, e intentando callarte porque temes incomodar a las demás personas.
Te veo en la librería, cuando me siento tranquilo a leer una novela, porque me dijiste un día que los libros te hacían sentir seguro, en un mundo de inseguridad.
Te veo en el centro comercial, caminando por los pasillos, recordando las incontables llamadas que hicimos mientras hacías el mandado, y cómo me contabas todo lo que veías, incluso aquella vez en que dos señoras se pelearon por el último bote de suavizante.
Te veo en las tazas de café que me tomo diario, porque me obsesionaste con la cafeína y ahora no puedo dejar de tomarla sin pensar en ti, sin verte en las dos cucharadas de azúcar y el toque de leche que nunca faltaba.
Te veo en las páginas de los libros de romance, donde tú a veces eres el protagonista, y donde a veces lo soy yo, ruborizándome cuando leo un beso mientras te imagino al lado mío, tomándome del cuello, y acercándome a ti.
Te veo en mi cama, acostado a mi lado, abrazándome y diciéndome que no me vas a dejar ir tan fácilmente, que nosotros valemos la pena, y que lo intentarás.
Te veo en los atardeceres, recordando los días que me dijiste que querías ver uno a mi lado, recordando cómo me decías que eran magia en la tierra, y yo sonreía ante tus palabras, viendo los atardeceres solo, desde el techo de mi casa, contigo en mi mente.
Pero, también...
Te veo en las escenas tristes de mis series favoritas, cuando los personajes gritan a los cuatro vientos que están hartos de sufrir, y que preferirían una salida más sencilla de todo esto.
Te veo en mi mejor amiga, cuando me dice que no se siente suficiente, digna de amor, y que no entiende por qué esas emociones la abruman de repente.
Te veo en mi mamá, cuando explota de ira, y luego se niega a hablar con nadie, contándole solo a su mente todo lo que la atormenta, cerrándose, sin dejar a nadie entrar.
Te veo en la lluvia, porque un día me contaste que la amabas, y te pregunté si amabas bailar bajo ella, "no," me contestaste, "la amo porque puedo llorar bajo ella sin que nadie lo note," y me dijiste lo libre que eso te hacía sentir.
Te veo en los pasillos de los hospitales, cuando vengo a visitar a mi abuelo, porque en más de una ocasión me contaste que estabas aquí, y solo una vez me dijiste el por qué.
Te veo en los objetos afilados, porque una vez me llamaste encolerizado, diciéndome que tus padres te los habían quitado todos, y que sentías el mundo era injusto contigo.
Te veo en la funeraria, recordando lo pacífico que se veía tu rostro, tan hermoso como el que me mostrabas en cada foto que me mandabas.
Te veo dentro de un ataúd abierto, mis lágrimas haciendo pequeños sonidos mientras golpean un cristal que no me permite tocarte, tu sonrisa desaparecida, tus ojos cerrados, una carcasa de lo que solías ser.
Te veo camino al cementerio, cuando miro al cielo y recuerdo cuando me decías que querías visitarlo, y yo te decía que no hablaras sobre eso, que algún día llegarías ahí sin pensarlo.
Te veo en un ataúd cerrado, rodeado de personas cuyos corazones duelen por una persona ida bajo su propia mano, mientras mi corazón me pide que deje de llorar como si nunca hubiera llorado antes.
Te veo mientras desciendes bajo tierra, y cayendo de rodillas, me recuerdo gritando lo injusto que es la vida, por llevarse a la primera persona que amé con todo mi corazón, y que me amó de regreso.
Te veo cuando te cubren de tierra, y la gente a mi alrededor no es suficiente para consolarme, para consolar un corazón que intentó con toda su alma mantenerte aquí, pero que no fue suficiente.
Te veo en mi corazón insuficiente, cuando te decía que yo te quería aquí, que yo quería ir contigo a todos los lugares que amabas visitar, que yo añoraba besar tus labios y sentir tus brazos rodeándome.
Te veo en las palabras de aliento que abandonan mis labios en el instante que alguien me dice que lo mucho que le cansa vivir, y les recuerdo lo importante que su presencia es aquí, que siempre hay alguien cuyo corazón se desgarraría si no estuvieran aquí.
Te veo en mi corazón desgarrado, amor, aunque en vida nunca te llamé así; te llevaste una parte de mí cuando tomaste tu vida, egoísta de ti hacerlo sin pensar en mí, y egoísta de mí pensar en mantenerte aquí, aunque haya sido solo para visitar todos esos lugares que me prometiste visitaríamos juntos.
Te veo en todas las lágrimas que he derramado, mientras paso junto a la casa de reciclaje, junto al parque, mientras me siento en mi cama y mientras me tomo una taza de café, porque estás aquí, sin estar aquí.
Te veo aunque ya no estés, cariño, porque le diste media vuelta a mi mundo entero, y luego me soltaste, dejándome caer en mi cabeza, y me gustaría haber luchado más porque te quedaras aquí.
Te veo en las preguntas que me hago, si hubiera hecho esto, o esto otro, si no hubiera dicho esto, o esto otro, quizá seguirías aquí, quizá podríamos ir a todos los lugares prometiste me llevarías.
Te veo en los besos que nunca suceden, en los abrazos que no se dan, y en las palabras que no digo, y ahora beso, abrazo, y hablo, porque tú no puedes.
Te veo, aún, hasta que deje de verte, pero mi corazón jamás olvidará todo lo que fuiste en mi vida, y espero hayas encontrado tu lugar en el cielo, mi amor ideal, porque cuando vuelvo mi vista al cielo, pues...
Te veo. 

Escrita en Septiembre 3, 2020

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