Razones Por Las Cuales Me Quedo

"...entonces, intenta hacer una lista con la razones por las cuales lo amas, o las razones por las cuales te quedas, y nos vemos en la siguiente sesión," mi terapeuta se despide de mí y salgo de su oficina.
Reviso mi teléfono por primera vez desde que entré a la sesión, la esperanza de tener mensajes o llamadas perdidas de él una viva llama en mi corazón, pero las únicas notificaciones que tengo son de mi mamá, preguntándome si ya voy a la casa.
Guardo el teléfono en mi bolsillo y comienzo a pedalear por la ciudad rumbo a mi hogar, pensando en razones por las cuales mi novio y yo seguimos juntos. Razones por las cuales me quedo.
Razón número 1: Le gusta ver películas conmigo.
Claro, mi mente viaja a todas esas noches, recostados en el sillón, con su cabeza recargada en mi pecho. Una alegría recorre mi estómago al recordar la forma en que se ríe con los chistes tontos en las películas de comedia, o cómo se asusta en las películas de terror, sus ojos apenas visibles por sobre la cobija que lo cubre. Le gusta verlas conmigo, porque hay momentos en que vuelve su mirada a mí, y nuestros labios se juntan. Sé que le encanta ver películas conmigo, y creo que esa es una gran razón por la que me quedo.
Razón número 2: Me lleva a descubrir nuevos lugares.
Me es imposible olvidar todos los restaurantes a los que me ha llevado, que yo desconocía, los museos y tiendas, los parques ecológicos. Es un conocedor, y me lleva a conocer todos esos lugares, a mí, y sé que me llevará a muchos lugares más, claro que sí.
Mi mente regresa a la realidad cuando me detengo en un semáforo, la calle frente a mí infestada de carros. Vuelvo mi mirada al grisáceo cielo y sonrío, justo en el momento en que una diminuta gota de lluvia aterriza en mi labio superior.
Puedo ver las nubes grises en el cielo y sé casi a ciencia cierta que no llegaré seco a mi casa, así que meto mi teléfono en mi mochila, temeroso de que se estropee.
El semáforo se torna verde de nuevo y comienzo a pedalear, mi mente volviendo a la lista de razones por las cuales sigo con mi novio.
Razón número 3: Me habla cada que necesita ayuda.
Cada vez que ha necesitado de algo, ya sea con respecto a su computadora, la cual se estropea mucho, o necesite que lo lleve a alguna parte, o que le ayude a encontrar algo, me llama.
Hubo una ocasión en que se encontraba llorando tras pelear con su mejor amiga, y me marcó con lágrimas en los ojos, sin decir nada. Nos sentamos en silencio, teléfonos en mano, escuchando la respiración del otro. Lo escuchaba sollozar de vez en vez, pero él solo me necesitaba en ese momento, solo necesitaba alguien que estuviera para él, dejar de sentirse tan solo, y yo estaba para él. Sí, me llama cada que me necesita, y por eso me quedo.
Razón número 4: Escribe poemas que yo protagonizo.
No sé por qué tardé tanto en pensar en esta, si mi chico es un artista. Sus poemas han llegado a ser publicados en el periódico de la ciudad, a pesar de que están llenos de bastante subtexto homosexual. Eso es porque son sobre mí, al menos la mayoría, sobre todo los últimos que ha escrito.
Su último poema, titulado "Amanecer en la Ciudad Rosa", relata nuestra primera vez. Lo escribió hace varias semanas ya, y es el último poema que ha escrito; solamente me lo ha mostrado a mí. Utiliza palabras bonitas y rebuscadas para tratar de ocultar el subtexto sexual en el poema, pero yo lo atrapé de inmediato. La manera en que describe las flores, el movimiento del viento, y la atmósfera... Es indudable de quién es, para él y para mí. Escribe poemas sobre mí, sobre nosotros, ¿por qué no sería esta una razón para quedarme?
Mi mirada se desvía al cielo una vez más cuando mi cabello comienza a pegarse en mi frente, el cielo se ha abierto y la lluvia comienza a caer a montones. Comienzo a pedalear más lentamente, a mi mente llegando ideas temerarias, las cuales me llevan a tomar una decisión sin considerarla realmente. Alejándome de mi casa, comienzo a pedalear a la suya.
Lo sorprenderé, y le diré que nos besemos bajo la lluvia, como jamás hemos podido hacer. Una razón más llega a mi mente conforme paso a una pareja peleándose casi a mitad de la calle.
Razón número 5: No me miente.
En todo el tiempo que hemos estado juntos, la confianza ha sido clave en nuestra relación, incluso antes de formalizar cualquier cosa. Ninguno de los dos somos realmente celosos, porque confiamos en el otro. Por decir algo, siempre que ve una imagen con un muchacho atractivo, me la muestra, y así ambos podemos admirarlo. Él no necesita ocultarme el teléfono y decirme que está viendo dibujos o tonterías, siempre es honesto con lo que hace, con lo que ve, y con lo que me dice.
Nuestros problemas nunca han sido por malentendidos, porque sabemos hablar el uno con el otro, sabemos arreglar las cosas sin dejarlas sin hablar. Si le pregunto cómo está, no me da el genérico "bien," sino una respuesta real.
No me miente, y eso se siente bien.
No me miente, y aunque eso es básico en relaciones, siento que es una buena razón por la cual sigo con él.
Me paro fuera de su casa, y miro hacia las luces encendidas de dentro, una última razón haciendo ruido en mi mente conforme me acerco a la puerta.
Razón número 6: Lo amo.
Toco la puerta y espero ansioso a que salga a verme. Mis emociones se encuentran vibrando en mi interior, preguntándome qué estoy haciendo, pero me encuentro demasiado animado como para controlarlas.
La puerta se abre de par en par, como empujada por el viento de la tormenta cayendo en la ciudad.
"¿Gael?" Musita, mirándome frente a él. Hay confusión en su mirada, y es una daga atravesando mi corazón, la manera en que siento no quiere que esté aquí, la forma en que su voz, su mirada, su lenguaje corporal me dice que me largue.
"Hola," le digo, acallando los pensamientos en mi mente impidiendo que la ansiedad tome control, "acabo de tener mi cita con la psicóloga, e iba rumbo a mi casa," las palabras abandonan mis labios sin poder detenerlas, luchando por tener alguna coherencia, "y comenzó a llover y decidí venir acá porque—" Antes de poder terminar, me acerca a sí mismo y pienso que este es el momento, que sabe qué es lo que quiero, que me va a besar sin que se lo pida.
Cierro los ojos y me dejo llevar por sus manos, sacándome de la lluvia, pero sus labios nunca llegan, en su lugar, el calor de su hogar me rodea.
"Te vas a enfermar si te quedas ahí fuera," me dice, sonriendo, una sonrisa que no terminan de llegar a sus ojos. Nervioso. "Entonces, ¿por qué viniste, amor?" Me pregunta entonces, pronunciando la última palabra algo más alto que el resto, enfatizándola de manera inusual, pero lo dejo pasar.
"Solo... Quería estar contigo," le digo, sonriendo. "¿Quieres ver una película? Aprovechando que estoy aquí," Le pregunto, tomando una toalla de sus manos que no tengo idea de dónde sacó, y pasándomela por el cabello. La idea de decirle que salgamos a besarnos abandonando lentamente mi cabeza.
"Ah..." Comienza a rascarse la nuca con un ojo cerrado, "no, no tengo muchas ganas de ver películas, quizá se va la luz, ¿sabes? Y sabes lo mucho que me adentro en las historias," Me dice, su mirada desviándose de mí.
"Oh, bueno..." Susurro, perdiéndome en mis pensamientos. Quizá la primera de mis razones no sea tan cierta, después de todo.
Mis manos se colocan en el borde de mi camisa, pero antes de hacer nada, me vuelvo hacia él.
"¿Tus papás están?" Le pregunto, y niega con la cabeza, así que procedo a quitarme la camiseta y el pantalón. "¿Debería tender esto o será mejor si los pongo en la secadora?"
Se mueve hacia adelante, rápido, mirándome, y me quita la ropa de las manos.
"Yo me encargo, tú quédate en el sillón, no te preocupes." Y se va, palmeando la ropa conforme desaparece tras la puerta que da a su cocina.
Pongo mi mochila en el suelo junto a mis pies, y me pongo a mirar alrededor, en la casa que ya conozco. La tele gigante que está en la sala, junto al montón de premios de poesía que mi novio ha ganado.
Recargándome en el sillón, miro su cuaderno de poemas, y lo tomo entre mis manos. Con delicadeza, lo abro, buscando el poema que escribió sobre nosotros, y me pongo a leerlo una vez más. Una sonrisa aflora en mi rostro cada dos líneas recordando ese momento; sin embargo, al pasar páginas, veo poemas que jamás había visto. Poemas sobre girasoles, poemas sobre cielos verdes, poemas sobre noches susurradas.
Cierro el cuaderno y lo dejo donde estaba... Quizá no todos los poemas que escribe son sobre mí... Pero eso está bien, sé que escribe poemas sobre su familia, y sobre su vida fuera de mí, está bien, no todo en su vida tengo que ser yo, obviamente. Aunque sí me pregunto sobre qué—o quién—serán los últimos poemas que escribió... Y por qué no me los ha mostrado.
Estoy frotando mis manos juntas por el frío que hace aquí dentro cuando mi novio regresa.
"Oye, Gael, aprovechando que estás aquí," dice, antes de poder preguntarle sobre su poemario, "¿me ayudas con mi computadora?" Una sonrisa tímida aflora en sus labios, y mi corazón da un salto. "Llevo todo el día batallando con ella."
Mi rostro se convierte en un signo de interrogación. Usualmente, en cuanto su computadora comienza a fallar, me llama, sin fallos. Mínimo error, y hay una llamada en mi teléfono, esta es la primera vez en que ha preferido batallar con su aparato a pedirme ayuda con él.
Pero está bien, me repito, no tiene que llamarme a mí primero por todo, quizá había alguien más que le intentó ayudar. Quizá sus padres, o no sé, quizá se le pasó hacerlo.
"Claro," le digo, un tanto distraído, "tráemela." Y tras sonreír, se va a las carreras hacia arriba, a su cuarto.
Aprovecho que se fue para revisar mi teléfono, quizá sí me llamó y no me di cuenta porque mi teléfono estaba en la mochila.
Al desbloquearlo, veo dos llamadas perdidas de él, y una sonrisa temerosa nace en mí. Sí me llamó. Me llamó, solo que no me di cuenta.
Entro a ver mis mensajes, para contestar los de mi mamá y decirle dónde estoy, cuando noto que la conversación que está sobre los demás es la de él, con 3 mensajes sin leer.
"Hola, amor, ¿ya viste el cielo? Va a llover, qué perfecto."
Sonrío ante su primer mensaje, tierno como solo él sabe ser.
"El clima está perfecto, sobre todo porque estoy enfermo, siento que apenas puedo moverme."
Mi cara pasa de la felicidad a la confusión, tratando de entender lo que acabo de leer.
El último mensaje dice:
"Iba a ir a tu casa hoy, pero no me siento bien, ¿nos vemos mañana."
Vuelvo la vista hacia arriba y está parado frente a mí, computadora en mano, mirando con terror el teléfono en las mías.
"¿Traías tu teléfono?" Me pregunta, como si alguien de nuestra generación realmente saliera sin su teléfono en algún momento. La manera en que apretó mi ropa antes de llevársela regresa a mí, no como si estuviera exprimiéndola, sino... Como si estuviera tanteándola.
"¿Enfermo?" Le pregunto, levantándome. Da un paso hacia atrás, a pesar de que me veo absolutamente nada intimidante en este momento, parado frente a él únicamente en mi ropa interior. "¿Apenas te puedes mover?" Le escupo.
"Te juro que puedo explicarlo," dice, pero no quiero escuchar más. La lista de razones por las que me quedo deshaciéndose poco a poco. Hasta que una sola razón ronda mi mente.
Razón número 6:
Lo amo.
Justo en ese momento, se escuchan golpes en la puerta, y el pánico en su rostro es casi palpable.
"¿Quién llegó?" Le pregunto, mi voz subiendo de tono al llegar al final de la oración.
Musita algo parecido a "¿por qué nadie revisa sus teléfonos?" antes de volverse a mí y decirme "No tengo idea."
"Abre, entonces," le digo, acercándome a él.
"No sé quién es," susurra, dando un paso hacia atrás.
"Abre la puerta," le digo, y solo me observa. Su cara pasa del terror a la tristeza, y luego a la decepción.
"Lo siento," susurra, y se vuelve a abrir la puerta.
Tras el umbral, bajo la lluvia, se encuentra un muchacho alto, su cabello rubio peinado hacia los lados, sus ojos verdes pasando de mi novio a mí, una interrogación en su rostro.
El muchacho observa a mi novio, y le pregunta algo, pero mi mente no se encuentra en este momento. El nombre de mi novio escapa los labios del muchacho, quien me está observando—ahí quedó el no sé quién es. Sin embargo, mi mente solo puede pensar en una cosa.
Un poema sobre girasoles.
Un poema sobre cielos verdes.
Un poema sobre noches susurradas.
Tomo mi mochila y me doy media vuelta, parado en mi ropa interior, y los miro a los dos.
Sé que estoy llorando, sé que no puedo detenerlo, sé que mi corazón acaba de estallar en miles de pedazos, y que las piezas están desparramándose en el suelo, junto a la lista de razones por las cuales me quedo.
"Gael," susurra a quien llamaba amor, pero levanto la mano, y se calla.
"No quiero oírlo," le digo, "no necesito explicaciones estúpidas o excusas falsas, haz lo que quieras hacer, hagan," digo, remarcando la palabra, "lo que quieran hacer."
Y así, en solo mi ropa interior, salgo al frío de la lluvia, bajo un cielo nublado, dejando fragmentos de mi corazón roto a mis espaldas.
Razón número 6: Lo amo.
Pedaleando bajo la lluvia, me doy cuenta de que sigue siendo cierto. De que absolutamente la única razón por la que me quedaba, es porque lo amo.
Pedaleando, con la mochila golpeando mi espalda baja, llego a la conclusión de que el amor no es todo, a veces.
No puedes quedarte con alguien solo porque le amas. Tiene que haber más, tiene que haber una lista de cosas por las cuales te quedarías, una lista tan eterna, tan extensa, tan imposible de borrar, que una cosa desapareciendo de ella no marcaría la diferencia. Una lista de razones creciendo constantemente, porque cada día que ves a la persona que amas, añades algo más, una razón más en una lista eterna de razones por las que te quedarías.
No podía quedarme con él solo porque lo amo, porque el amor no siempre puede con todo.
La lluvia limpia mis lágrimas, y el suelo no puede diferenciar cuándo las gotas que lo tocan vienen del cielo y cuándo vienen de mi rostro.
Pedaleando en silencio, comienzo a hacer una lista de las razones por las cuales me voy.
Razón número 1:
Me amo.

Escrito en Septiembre 12, 2020

Comentarios

  1. ¿Me has vuelto a hacer llorar? Por supuesto que sí. Esta historia me ha encantado e hizo que mi corazón se hiciera chiquito, nuevamente, claro que sí, porque tus escritos siempre me llegan profundamente. Muchas gracias por esto. <3

    'No puedes quedarte con alguien solo porque le amas'. Esa frase, oh rayos. Yo me hice bolita y me fui a llorar encantada.

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